Hoy nos disponíamos a denunciar en la Plaza de las Tres
Culturas frente a la estación de Renfe en Córdoba, el juego político de
anunciar proyectos que nunca se llevan a cabo (Puentes, Aviones
culturales, Palacio de Congresos, etc).
Pretendíamos inaugurar un
tranvía que nunca iba a salir de la estación. Unos guardas de seguridad
de la estación, con mal tono ... y
peores modales nos han prohibido realizar el acto. Hemos protestado y en
última instancia he cogido la banderola y me he puesto a pasearla por
el acerado. Uno de los guardas de seguridad me increpa. Me impide
moverme y me zarandea. Me cabreo. Solicito la presencia de las fuerzas
de seguridad. Vienen... Nos dan la razón.
Volvemos a colocar nuestras
banderas. Los agentes de seguridad desaparecen... Pongo una denuncia. El
Jefe de estación me pide disculpas y me asegura su intervención
disciplinaria con el agente de seguridad de la estación... Vamos a la
radio. Más tranquilo hago uso del humor y denuncio que la candidata doña
Rosa Aguilar ha sido zarandeada en el exterior de la Estación de
Córdoba por agentes de seguridad de Adif. Que le impiden ejercer su
derecho a pasear y a expresarse... Les digo que cambien el nombre de la
persona y las siglas de la banderola. Habría ocurrido ese suceso con
esta candidata? La Plaza se llama de las Tres Culturas. En la entrada de
la estación hay dos vallas publicitarias del PP y del PSOE pagadas con
el dinero de todos. Las vallas no son zarandeadas... Vamos a cambiar el
nombre de la plaza: se llamará Plaza de una cultura, la Cultura del
dinero.
Por la noche y sin público la estación está rodeada de mujeres
solas, jovenes desamparados, ancianos que se acurrucan para dormir a la
intemperie. Qué es de ellos. Qué será de ellos sin testigos. Sin
palabra. Sin defensa. ¡Ay!
Hay
una corrupción moral que consiente que quienes no tienen posibilidades
de defensa, las víctimas, sean zarandeadas. Ignoradas. Anuladas. Lo
grave no es el comportamiento de la supuesta autoridad. Lo muy grave es
el silencio y la complicidad de la mayoría...Acabo
de volver de la estación. He retirado la denuncia. No quiero que por
esta anécdota alguien sea castigado... saliendo de la estación un joven
viene corriendo. Se trata del mismo que me empujó y gritó. Me da un
abrazo (el jefe de estación le acaba de comunicar que había retirado la
denuncia). No le digo nada. Le devuelvo el saludo. Es suficiente. Ya
está! Ay!!!
El PA de Córdoba inaugura un tranvía fantasma para denunciar la paralización de los proyectos de la ciudad